por Fátima Frutos
Andrómeda Encadenada parte de una tradición en la que la ópera y la poesía se dan la mano y crean un vínculo especial. Tenemos el caso de Andrea Chénier, donde el libretista Umberto Giordano se apoyó en los versos del poeta que da nombre a la ópera. O el caso del libretista de Otello, que fue el poeta Arrigo Boito, o Lohengrin y su enlace con los poemas medievales alemanes. En el mundo hispánico mencionaremos las óperas Taboré y Los amantes de Teruel de Tomás Bretón. Más cercanas en el tiempo tenemos las experiencias de Ana Rossetti convirtiendo en librero unas cartas de Oscar Wilde, El secreto enamorado o Cristina Rivera Garza realizando el libreto de la ópera Viaje.
En Andrómeda Encadenada hay una reinterpretación del mito griego, precisamente para traer su fuerza al siglo XXI. Así, nos encontramos con una mujer con todo su mundo destrozado que resurge de sus propias cenizas, enfrenta su destino y transforma con valentía su vida, dándole un nuevo sentido a toda su existencia.
Composición: Agustí Charles / Textos: Fátima Frutos / Libreto: Marc Rosich / Dirección de escena: Jordi Pérez Solé / Dirección musical: Lorenzo Ferrándiz y José Rafael Pascual-Vilaplan
Intérpretes: Soprano: María Hinojosa / Violín: Marc Charles / Arpa: Esther Pinyol
Escenografía: Sergi Corberá / Vestuario: Joana Martí / Iluminación: Sylvia Kuchinow / Movimiento: Laura Calvet


















































