“Jugar con la poesía. Esa es la esencia y el fin de nuestros
ARTILOGIOS”.
-¿Un Artilogio?
-Sí, es un artilugio para un elogio poético.
-¿Y hay muchos Artilogios?
-Por supuesto. Está el grafitófono, existe el susurrófono,
hay un anagramador pelótico… y muchos más
En la PAI llevan más de cuarenta años jugando con todo. Y él especialmente jugando con la palabra: Trabalenguas, calambures, acrósticos y jitanjáforas para dar el triple ripio mortal en la pista del circo de la palabra. Malabares verbales en la lengua floja.
Un artilugio, según el diccionario de la Real Academia es un mecanismo, artefacto, ardid o maña para cazar, especialmente de forma furtiva. Herramienta de un oficio.
Uno de los Artilogios es el grafitófono. Una carpeta sonora que mide la resistencia eléctrica de un dibujo al carboncillo y la transforma en melodía. En función de la presión, de los ohmios medidos, hará sonar notas más graves o más agudas para acompañar breves y variados poemas de vacas.
Al transformar Artilugio en Artilogio se quiere hacer un elogio al juego poético y proponer una experiencia de teatro poético inusual, surrealista, sorprendente y extravagante. Un viaje sonoro y visual por la imaginación.
También es parte de la colección el Ferrerófono SuEco. Es un cuadro sonoro pintado por Gonzalo Ferreró. La ilustración está plagada de sensores capacitivos que disparan, al ser tocados, distintos fragmentos de audio que hacen el eco al recitar el poema de Antonio Rubio «Suma de ecos».
En el video adjunto Oswaldo Felipe recita con el “artilogio” ascensorófono evocador de alturas.

Un ascensor con entrañas de microprocesador que mide la altura a la que se encuentra y la transforma en notas musicales. Un “artilogio” que hace su propia música, de ascensor, para acompañar un surrealista poema de amor de la poeta argentina Elsa Bornemann.
Así entiende la poesía este aprendiz de poeta. Explorar el ritmo y la forma. Buscar cómo exprimirla y tratar de sorprender para que quien esté escuchando y viendo, sienta la motivación suficiente para ir a buscar más, a leer, a descubrir, a contemplar y a dejarse llevar.

















































