por M. Carmen Gascón B.
El pasado diciembre de 2025 quedamos para hablar, sin prisa, con Gustavo Gac-Artigas. Fueron dos largos ratos que como en la “Oda a las aves” de P. Neruda, interrogué su espacio extendido buscando el movimiento de sus alas. Gustavo es un ave híbrida que se ha ido recreando y alimentando en las diferentes etapas de su vida: poeta, dirigente estudiantil, preso político, exiliado, dramaturgo, hombre de teatro, novelista, autor de crónicas y columnas de opinión.
Aunque parte de la experiencia propia (exilio, violencia, desarraigo), su escritura renuncia al privilegio del yo. Su “yo” es transitorio, permeable, disponible para que lo habiten otros y hablen a través de él. Por eso sus poemas están habitados por los “sin voz”, los desaparecidos o cuerpos anónimos de la historia. Al igual que grandes referentes como Desmond Tutu, sabe que “mi humanidad está unida a la tuya porque solo podemos ser humanos juntos”.
Escribe desde la memoria, y su escritura convierte la experiencia personal en memoria compartida; su poesía va más allá de lo testimonial; es una poética del nosotros. Escribe para impedir la desaparición de la memoria; es una lírica con responsabilidad ética.
Comenta sus vivencias atroces, y las escribe, como fotogramas que denuncian; ¡alguien las tiene que mostrar! Son versos cual pie de foto, palabras que se aproximan a nuestra conciencia con información necesaria, sin gritar venganza. Como dice César Vallejo “a veces doyme contra todas las contras,/… entonces las ojeras se irritan divinamente,/ y solloza la sierra del alma”.
En estas “PoeMorias” muestra con naturalidad la coherencia entre su vida y su estilo creativo; ese rechazo del ornamento innecesario en el lenguaje y a la vez esa escritura como forma de resistencia, sin jamás alejarse de la imagen y la estética. Su amplia cultura se destila al escucharlo; fácil imaginar su empatía por Gabriela Mistral y sus “benditos lo que oyendo/que parecéis un grito,/os devuelven el mundo/¡benditos!”.
Cada texto suyo es un espacio de encuentro donde se cruzan la poesía, la crónica, el testimonio, la reflexión transgrediendo los géneros y rompiendo silencios. Con su escritura nos lleva hacia la razón afectiva y compasiva de la persona en un mundo global y local (y a menudo simplemente loco) como escribió A. Ortiz Osés. Nos demuestra que se hace camino al sentir, al sentir-con.
Y como ha hecho en su último libro “Si lo hubiera sabido”, y desde cierto atisbo de esperanza, ruega al lector que escriba su propio verso: “desde mi dolor/a ti lector te imploro/ escribe tu verso/haz que tu alma cante/pinta tu mundo/rechaza los colores dominantes/crea tu propia paleta”.
Levanta la vida sobre sus hombros y escribe poemas como “Canción para mirar las nubes”, primero de una serie dedicada a sus nietas y a aquellas personas que aún conservan el don de soñar y conversar con las nubes.
Os invitamos a escuchar sus PoeMorias y más todavía en esta época en que hace falta una re-moralización (término de J.L. Aranguren), es decir una recuperación de la actitud moral y de confianza frente a la violencia y la agresión en el lenguaje y la razón.

Gustavo Gac-Artigas (1944). Poeta, dramaturgo, hombre de teatro. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile, del PEN Chile y del PEN America y correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).
Su amplia obra ha sido parcialmente traducida al inglés, francés, rumano, italiano, coreano y malayo y ha sido reconocida internacionalmente con premios de International Latino Book Award, International Book Award, American Legacy Book Award, Poetry Park International, Róterdam, Festival Internacional Mihai Eminescu y las Academias Tomitana y Universalis Poetarum de Rumania que en el 2025 le otorgaron su máximo galardón: Le Coq (Cocoșul), reproducción de la escultura de Brâncuşi por su trayectoria y dimensión internacional.

















































