Fernando Beltrán

Metáforas: esa forma profunda de intervenir en el mundo

por M. Carmen Gascón B.

En ocasiones parece que estamos en las nubes, que los recuerdos pesan  y se nos enciende la bombilla.  Rara vez advertimos que estamos viviendo dentro de estas metáforas y que las habitamos como quien habita una ciudad tan conocida que ha olvidado mirar sus calles. George Lakoff y Mark Johnson explicaron, entre otros, que las metáforas cotidianas no son adornos del lenguaje, que son estructuras del pensamiento y nos ayudan a construir la realidad. Metáforas como puente que nos permiten comprender mejor el mundo ¿o como trampa que nos impide verlo?

Y allí comienza la poesía, precisamente cuando alguien, como Fernando Beltrán,  sospecha que esas metáforas podrían ser otras. El comprendió que nombrar es una de las maneras más profundas de intervenir en el mundo y lo hizo parte de su vida. No es casual que una gran parte de su crear se haya movido entre la poesía, la creación colectiva, el diseño, la conversación pública… ni que crease el Aula de las Metáforas en Grado, Asturias.

Cuando él cambia un nombre, cambia también una posibilidad de mirar. En su poesía suele partir de la experiencia cotidiana para terminar en un territorio inesperado del que no tenemos conocimiento suficiente y en el que las palabras son pasarelas o brújulas… o una especie de telescopio para observar lo todavía invisible.

Sus versos desplazan nuestra forma de estar… pero a la vez son casas provisionales donde refugiarnos mientras aprendemos a nombrar de otra manera aquello que creíamos conocer o que nos duele. F. Beltrán no describe su entorno, vuelve a decir el mundo y así lo hace un poco más habitable.  Incluso ocurre en su novela Bacon sobre Bacon donde crea colores extremos que reposan desgarrados.

Han transcurrido varios meses desde que pasamos dos horas conversando en la Biblioteca Municipal Eugenio Trías de Madrid; dos temas imprescindibles fueron la poesía visual y sus vivencias con artistas plásticos. Por ello detengo aquí estas líneas y traspaso mi imaginación a través de las cristaleras y llego a imaginar a Fernando Beltrán, en un cuadro de Remedios Varo; elijo Papilla estelar, en el que una figura recoge la luz de las estrellas y la transforma en una especie de alimento para una luna encerrada en una jaula. Quizá la poesía consista en transformar y más cuando belleza y bondad dialogan. Por ello finalizo estas líneas regalándote, Fernando, una palabra, un adjetivo: cóncava.

Gracias por tu trayectoria vital y literaria capaz de contener lo diverso; admiro tu INTELIGENCIA CÓNCAVA.

FERNANDO BELTRÁN ha publicado más de veinte poemarios, entre los que destacan El Gallo de Bagdad, Amor Ciego, La Semana Fantástica, El Corazón renace, Sólo el que ama está sólo y Hotel Vivir, La curación del mundo, Charcos y ballenas.

Se ha llevado al teatro su poemario en prosa Mujeres Encontradas. Su obra ha sido traducida parcialmente a más de quince idiomas.

Ha recibido en dos ocasiones el Premio de la Crítica y varios galardones entre los que destaca la Medalla de Oro del Foro Europeo, el premio Quevedo al libro del año 2021 y el Premio de las Letras de Asturias Echando la mirada atrás era 1982  cuando obtuvo con Aquelarre en Madrid el accésit del Premio Adonáis El premio alivió al poeta, dado el oscuro momento vital que atravesaba.

Traductor de Robert L. Stevenson  y Leonard Cohen

Creador  del espectáculo ‘Travelling Blind’ (Viajar a Ciegas) en colaboración con el  poeta escocés Niall Binns.

Siempre en diálogo con artistas plásticos ,  ha escrito últimamente  la novela Bacon sin Bacon.

Divulgador cultural entre otros del programa Poetas en el Prado:  El color de las palabras Preside  la Fundación Aula de las Metáforas.