Amanda Gorman

                                                               

“Por el futuro debemos apartar las diferencias” *

Amanda_Gorman

La voz de una joven poeta de 22 años, afroamericana y estudiante de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, ha emitido una llamada urgente al pueblo americano. Estamos en la inauguración de Joe Biden como presidente electo, y ella cierra el acto inaugural, celebrado al aire libre frente a un Capitolio acorazado, en Washington D.C.

Estos son tiempos de pandemia, tiempos de efectividad, simplicidad y reflexión, tiempos en los que la sanación, ante un año de tortura y vandalismo, viene hoy de manos de la poesía.

Es difícil que hoy el pueblo americano preste atención a todo aquel que pretenda mantener discursos fallidos, repeticiones del pasado, promesas que podrían no cumplirse. Son tiempos en carne viva, tiempos de heridas sangrantes por la falta de recursos, de sueños rotos, de muertes inusitadas en número y forma, debido a la letal pandemia que estamos viviendo desde hace casi un año a nivel mundial y también, sin duda alguna, por la usurpación de la dignidad humana perpetrada en el espíritu afroamericano por los Supremacistas Blancos y los que otorgan en silencio.

Es hora de soñar en serio, de subir a los peldaños oníricos para que nuestra acción se vea fortalecida por la palabra amada, por el recordatorio renovado de un “I have a Dream” (de Martin Luther King) recuperado e integrado por una dinámica y fuerte voz joven con la valiente ingenuidad de que -lo que vivimos aquí en Estados Unidos- es un desafío inigualable para alcanzar el reino de la diversidad racial y la igualdad de derechos, en equidad ante la ley. En eso confiamos.

Pero desde los años de Martin Luther King, hemos registrado un avance serio en la concienciación de cuán resquebrajada está la moral de cada uno de nosotros, y digo “nosotros”, porque llevo más de cuarenta años viviendo aquí, como ciudadana española/estadounidense. Y es quizás por esto que la voz de Amanda Gorman incide ágil y sutilmente en cada oyente, invitándonos a practicar lo mejor de nosotros mismos para completar esa “América inacabada” donde la flexibilidad y la visión de ese sueño posible sean bandera. “La colina que subimos”, título de su poema, deja atrás el lenguaje idealista para traernos al lenguaje de lo posible, de un futuro soñado y por ende, real, capaz, consciente y de implementación constante. Así se configura su lenguaje poético.

Sus palabras son a un tiempo espectrales y oníricas:  “Ser los herederos de hora tan terrible”/…/ “¿Cómo la catástrofe nos vencería? /…/ “Un país lacerado pero entero”/…/ “Nos levantaremos, nos reconstruiremos, nos recuperaremos y nos reconciliaremos”/…/ “En esta fe confiamos”.

Y como todo texto visionario –a lo José Martí– ese futuro que se anticipa se pone en marcha en un presente temporal, responsabilidad de todos nosotros: “El día llega para salir de las sombras sin miedo […] porque siempre hay luz si solo tenemos valor para verla, suficiente valor para serla.”

Hoy recupero mi misión al haber luchado voluntariamente por una doble ciudadanía, y brindo con Gorman atendiendo a mis dos países, España y Estados Unidos: “Dejémosles a ellos [nuestros hijos] un país mejor del que nos legaron a nosotros” y por ello me erijo en amazona de luz.

Horno

por: Asuncion Horno Delgado.
Profesora Retirada de la Universidad de Colorado en Boulder
Directora de #RecitarParaRecordar

 


La traducción del poema es la provista por la poeta nicaragüense Gioconda Belli