Por Magdalena Lasala
Real Academia de Bellas Artes de San Luis
No existen límites entre poesía, música, letra, pasión, intensidad furiosa y vida en Gabriel Sopeña (Zaragoza, España 1962). Es capaz de entregar en un poema, en una canción, en un verso, la vivencia de un instante destinado a la inmortalidad. Los límites no caben en su creación pues su mirada abarca todo lo humano y su voz amalgama todas las expresiones posibles de las vivencias de la existencia para conectar la dimensión de la tierra con la celeste y dejar que brote el canto que es el eslabón con sus misterios buscados. La condición creadora habita en Gabriel Sopeña a través de los formatos expresivos en que construye la belleza como puente para hacer manifiesto su vaticinio apasionado. La belleza es el metalenguaje poético de Sopeña, inspiradora de la misma verdad con que alumbra sus composiciones y canciones, por decisión, por vocación y por convencimiento. LEER MÄS
















































